Hoy en el laboratorio estábamos sopesando diferentes componentes opensource alternativos para integrar, y hay muchos disponibles, la tentación de usar los más sofisticados, los más complejos pero potentes, es grande, sin embargo, cuando se está intentando crear un mercado donde solo hay, bueno, algo, los que tienen la razón son los clientes.
Nuestra idea base es crear un producto suficientemente potente y con características útiles para nuestros clientes, en un tiempo razonable, no un día, pero tampoco un año. Eso no restringe de opciones al equipo, sino que nos da un marco lógico dentro del cual trabajar (tal como es el espíritu de trabajo de Kanban por cierto).
Una vez que los - el producto esté terminado, nuestros clientes serán quienes van a dictar los siguientes pasos, produciendo la primera iteración (sugiero: no deberían obviar el parráfo donde se habla sobre Waterfall / Cascada ). Claro, no es que ahora mismo no tengamos ideas de qué es lo que sigue :-), sino que debemos esperar a ver qué es lo pide el cliente, antes de iterar hacia productos más complejos.
En nuevos mercados, inclusive en nuevos mercados de productos IT en Corrientes, es algo usual que un jugador introduzca un producto tremendamente potente, capaz, a precios competitivos (barato); y el mercado decide que no lo va a adoptar, por muchas ventajas y capacidades que brinde a las organizaciones (e infraestructuras típicamente), el producto queda afuera de la lista de compras del próximo presupuesto.
Por ello, si tenemos, como es el caso de Libres Consultores, la posibilidad de conducir el desarrollo y crecimiento del producto, podemos adecuarlo hasta en sus mínimos aspectos a lo que necesiten nuestros clientes, nada de más, pero nada de menos tampoco. Producto Mínimo, y así queda servido el link de esta entrada:
Producto Viable Mínimo
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